« ADOLESCENTES PREOCUPADOS | Home | SENTIDO DE LA VIDA »

CRECER AMANDO

By madohego | Abril 4, 2010

PREGUNTA

Tengo 28 años. Hace un mes, terminé con una relación. Él decidió terminarla por que tenía muchos problemas y por que yo no lo pude comprender, lo presionaba mucho. Me pidió que quedáramos como amigos. Trabajamos en el mismo lugar. Yo me sentí desesperada y comencé a buscarlo para pedirle perdón y otra oportunidad, pero todo lo hice mal y ahora ya no quiere saber de mí, ni siquiera me habla ni me saluda.

La verdad me siento muy mal por que con todo lo que hice provoqué que se alejara más de mí,  habíamos llevado una relación muy bonita y ahora no sé qué hacer, pienso en dejar el trabajo, pero sería huir de mis problemas. La verdad yo lo amo y me está doliendo mucho esta situación. No se cómo sobrellevar esto.

RESPUESTA

Se siente feo dar el amor y que éste no encuentre buen recipiente, ¿verdad? Suele suceder. Unas veces, el amado o amada no pueden amar con la misma intensidad, porque todavía no es su tiempo o porque tienen el corazón ocupado con otros problemas; y al revés, otras, el amado o amada se emociona tanto que su proceder nos asusta, tiene una idea distinta del amor, le gustaría obligarnos a seguirla, o quiere comérselo todo de un mordisco y a lo mejor compartirlo con alguien más. Eso nos desconcierta.

Abrirse al amor es siempre maravilloso y un riesgo, pues, generalmente, trae sufrimiento. Nos sentimos contentos mientras va sobre rieles, pero cuando se atora o deshace, duele. Si bien la alegría y el dolor forman parte de la misma experiencia, no siempre queremos “pagar” de buen grado el costo de una “relación bonita”; sin embargo, todas las relaciones cobran una factura de renuncia, adaptación o sacrificio. Así es como crecemos, a través del intercambio de dones placenteros y dolorosos con nuestros semejantes.

Tú le apostaste al amor. Tenías la esperanza de sacar el número premiado y resultó que el hombre que elegiste no era el que buscabas y necesitabas. Ahora, él te pide que renuncies y le permitas ser solamente tu amigo, lo cual provoca que te sientas desesperada y le pidas perdón. ¿De qué?, ¿de haberlo amado?, ¿de haber imaginado que estarían eternamente juntos? Le diste lo mejor de ti, eso es lo que hacemos cuando amamos, aun cuando llegara a parecer lo contrario. Amar nos informa de qué somos capaces. Sin embargo, le pides otra oportunidad, sin reflexionar que es difícil decir no a quien uno sabe lastimará con su negativa. No hay segundas oportunidades cuando el otro desea irse, debe irse, o se dedicarán a jugar al gato y al ratón.

Dices que has pensado dejar tu empleo, y también que hacerlo sería huir de tus problemas. En ocasiones huir es la respuesta adecuada, mas no sé si éste es el caso. Has podido comprobar en carne propia qué ocurre con los idilios en el trabajo: conllevan doble riesgo; si no funcionan suelen hacernos perder no sólo al amado, también el nicho laboral.

Deseo para ti que encuentres la manera de capitalizar la experiencia que viviste, y también, la de recuperarte y crecer. Nada de lo que has vivido merece perderse, todo es valioso, también el aprender a decir adiós y dejar ir.

 

 

Commentarios