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DEPRESION EN ADOLESCENTES
By madohego | Mayo 3, 2010
No es lo mismo ser depresivo que estar temporalmente triste, asustado o enojado, como reacción a determinadas circunstancias. La depresión es un estilo de vida enfermizo que conduce al paciente a no interesarse por nada. Ninguna cosa o experiencia le hace sentido. Al adolescente que ha caído en este “hoyo” le pesa estar vivo. Puede ser que piense en la muerte como un descanso o una solución, de ahí la enorme frecuencia de suicidios en plena flor de la edad.
¿Qué le pasa o le ha pasado? No es por lo duro de sus experiencias; existen muchos que han crecido en un medio ambiente adverso y siguen luchando con todas sus fuerzas. ¿Entonces, de qué se trata? De un modo habitual de ver la vida que lo deja vacío, con un hueco sin llenar, y que podría expresarse más o menos de esta manera: “Así yo no juego, no se vale”. Es decir, que el depresivo se percibe estafado y obligado a adaptarse a un planeta que no se ajusta a sus expectativas. ¿De dónde ha obtenido estos pensamientos? En su alrededor existen una o más personas de importancia fundamental que piensan igual y sostienen esta negativa a vivir, pensando a su vez: “Pobrecito, qué injusticia”, “¿cómo quieren que haga esto o aquello, si está enfermo (débil, triste, desilusionado, etc.)?”, “¿si su padre (su madre) no le ha dado lo que merece?”, “¿si sus maestros son ineptos y no lo comprenden?”, y no acabaríamos con la lista de “injusticias” que ha sufrido.
Las explicaciones descritas pueden sonar totalmente convincentes, pero despojan al adolescente de su propia vitalidad, y lo que es peor, de su responsabilidad. Dicho despojo le ocasiona el hueco o vacío que mencioné más arriba, mismo que debe ser llenado. ¿Con qué? Con la aceptación responsable del propio destino, tal como éste es.
La mayor dificultad para tal aceptación estriba en que el depresivo suele obtener resultados que “premian” su enfermedad. Toda conducta ineficaz suele extinguirse por sí misma. Si alguna persiste, quiere decir que para algo es eficaz. Por ejemplo, un: “No puedo, porque soy depresivo” ocasiona que otra persona se haga cargo, o que pueda utilizar la falla como arma: “¿Ves lo que ocasionas en tu hijo con tu ausencia?”.
Dicho de otro modo, si tú crees ser un adolescente depresivo, de alguna manera estás ocupado en guerras ajenas y vives despojado de ti mismo, de tu vida propia, y ocupas, en cierta forma, el lugar de Dios, como si fueras tú el experto que sabe, más que Él, cómo debería estar organizado el mundo.
Saber lo anterior no es suficiente para salir de una depresión, vas a necesitar ayuda profesional. La hay de muchas clases: Física, psicológica, y espiritual. Una recomendación: Si lograras convencer a tu médico o terapeuta de que tienes motivos suficientes para estar depresivo, cambia de médico o de terapeuta, pues lo que necesitas es salir del “hoyo” en el que has caído.