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TRASTORNO DE ADAPTACION
By madohego | Julio 5, 2010
Deseo saber más sobre el Trastorno de Adaptación, muy común últimamente en los adolescentes. También me gustaría indagar sobre que tipo de terapia se aplica. Gracias.
RESPUESTA
Todos los humanos presentamos alguna vez problemas en la adaptación y esto forma parte de la vida. Cualquier cambio drástico pone a nuestro organismo en estado de alerta, con repercusiones psicológicas y fisiológicas como incremento de la ansiedad, irritabilidad, sensación de impotencia o estar bloqueados, deseos de huir, deterioro más o menos marcado en las relaciones humanas, alteraciones en la alimentación, digestión, sueño, sexo y capacidad para concentrarnos. Sería trastorno si dicho estado de alerta se prolongara por meses o años, debido a que no nos atrevemos a tomar decisiones que le pongan fin. En cambio, si nos aplicamos a encontrar soluciones, nuestra capacidad de adaptación crece.
¿Por qué los adolescentes presentan los síntomas descritos con más frecuencia que en otras épocas? No se necesita mucha ciencia para comprender que el mundo que les ha tocado vivir es demasiado complejo y los asusta. En ocasiones los paraliza. No saben qué hacer ni por dónde comenzar. Su tarea consiste en adaptarse a su cuerpo y pasar de la infancia a la juventud, o sea, de la protección paterna a la autonomía. Las posibilidades de equivocarse son casi infinitas. Muchos se repliegan sobre sí mismos y se bloquean, en una ineficaz estrategia de defensa. Si el terror es demasiado grande, pueden tener episodios depresivos e incluso intentos suicidas. Esto significaría que el quehacer propio de su edad les está pareciendo imposible de realizar.
No solamente la complejidad del mundo ocasiona que el adolescente actual se experimente más débil y asustado que el de generaciones anteriores, también contribuyen algunos métodos educativos. Desde la generación de los ahora abuelos se puso de moda el “evitar que mis hijos sufran lo que yo sufrí”, como si sufrir fuera malo. También, “darles aquello que me fue negado”, con lo cual, tácitamente se transmite al hijo la creencia de que la vida debe proporcionarle cosas, aunque no haga nada para obtenerlas. Con estas actitudes “amorosas”, los progenitores despojan al niño y al adolescente de su derecho de aprender, adaptarse y pagar un costo para ver cumplidos sus anhelos. Muchas veces, también los despojan de los anhelos. Súmese a esto la mercadotecnia, que lo ve como consumidor y lo convence de que solamente comprando tiene algún valor como persona; tendremos a un adolescente con aspiraciones inducidas por los medios de comunicación, que necesita cantidades estratosféricas de dinero para “sentirse a la altura”, y que ni con una buena carrera puede obtener. Ha sido engañado por las generaciones adultas y el desengaño le parece cobardía. En realidad, el adolescente actual está haciendo esfuerzos por adaptarse a esta quimera y ser considerado exitoso.
¿Cuál es el tratamiento? Psicoterapia y fármacos. Es difícil discernir si la disminución de los síntomas con antidepresivos se encuentra todavía dentro de este engaño cultural, o si va a servir para que el muchacho tenga mayor fuerza y pueda soportar el necesario desengaño. Éste debe proporcionárselo la psicoterapia, y conducirlo a que descubra sus propios anhelos y posibilidades. No son casos sencillos, ya que generalmente se encuentran involucradas la familia y la sociedad en perpetuar el quimérico estado de cosas.